Seducidos constantemente por el bombardeo de anuncios publicitarios que nos invitan sagazmente a adquirir en el mercado de las cosas la ansiada felicidad, ahora en muchas iglesias los pastores de turno se han unido para decirnos «en nombre de Dios» que la salvación es riqueza, comodidad y lujo. ¡Vaya manera de robarnos la fe verdadera y meternos en el sopor del éxito material insaciable en el que se cree que teniendo se vive, cuando de verdad se nos esfuma la vida teniendo, sin que en realidad la podamos vivir. A todos aquellos que estén interesados en descubrir más este engano, les recomiendo el artículo «Sectas de la prosperidad: El evangelio de la avaricia»