Consumo y ética
December 14, 2007 by dialegomai
En Hechos 19 leemos la historia de los comienzos de la iglesia en Éfeso, ciudad próspera, comercial y turística de la antigua Asia Menor. Allí Lucas nos dejó registradas dos interesantes notas respecto el efecto que tuvo el evangelio sobre los hábitos de consumo de aquellos primeros cristianos. Nos cuenta en primer lugar, que «un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata.» Luego nos cuenta cómo un platero, llamado Demetrio, que hacía templecillos de la diosa Artemisa, inició un fuerte disturbio en la ciudad porque vio que las cuantiosas ganancias de su negocio se verían amenazadas por el evangelio.
La hechicería y la idolatría, eran por supuesto prácticas rechazadas por la moral tanto judía como cristiana. Pero fuera de los círculos judeo-cristianos eran actividades totalmente aceptadas y respetadas en todo el mundo pagano. Sin embargo al extenderse poco a poco el cristianismo a lo largo y ancho del imperio romano, su influencia definitivamente fue tal que estos poderosos y prestigiosos negocios fueron decayendo paulatinamente hasta quedar desprestigiados por completo. Era que aquellos cristianos habían asumido con mucha claridad y determinación el llamado de Jesús a ser reino de Dios, extranjeros del mundo. ¿Que retos nos impone hoy el reino de Dios? ¿En qué sentido los cristianos modernos nos sentimos extranjeros del mundo por acoger las propuestas del reino de Dios? Viviendo en lo que algunos llaman «una sociedad de consumo», ¿que criterios espirituales guían nuestros hábitos de compra?
Tal vez sea poco lo que hemos reflexionado sobre la influencia de los valores éticos en nuestras prácticas de consumo. Sin embargo, hoy por hoy es tanto más importante detenernos sobre este asunto; cuanto más somos bombardeados por un caudal inmenso de información manipulada y envilecida por los intereses de poderosos productores de mercancías y programas. ¿Qué se está haciendo con las riquezas que generan nuestras compras? ¿Están estas contribuyendo al incremento de la pobreza, el deterioro medioambiental, la decadencia moral, la guerra y las migraciones? ¿Qué tan informados estamos sobre las empresas que venden lo que compramos? ¿Cuales son sus intereses, sus propósitos y sus valores?
Puede ser que con el afán propio de la supervivencia diaria, nos parezcan estas preguntas demasiado imprácticas. ¿Qué más puede importar a la hora de comprar que el precio, calidad y marca? Sin embargo, hay que hacerse las preguntas de rigor; si es que de verdad queremos consumir con responsabilidad ética. Ocasionalmente oímos voces que alertan en contra de comprar en uno u otro establecimiento, porque dicho negocio fomenta la pornografía, la homosexualidad o el aborto. A veces oímos que tal o cual empresa contamina irresponsablemente el medio ambiente. Muy de vez en cuando, oímos datos tan alarmantes como que a un zapatero que fabrica zapatos Nike en Vietnam le pagan $1.60 al día, cuando un par de zapatillas vale en el mercado $100.00 o $200.00 dólares.
Es diciembre, mes de derroche y fiesta. ¿Con qué criterios haremos nuestras compras decembrinas? ¿Que vamos a comprar, cuanto vamos a gastar y para qué? Con frecuencia repetimos que diciembre es mes para dar y mostrar amor. Pero, ¿es esto en realidad lo que sucede? ¿No compramos regalos caros queriendo compensar nuestro desamor de todo el año? ¿No regalamos por cumplir y salir del compromiso? ¿No hacemos fiestas para presumir? ¿No nos endeudamos irresponsablemente en estas fechas? Antes de lanzarte al mercado, párate un momento y piensa en tus valores éticos a la hora de comprar.